Los "tanques" alemanes se llevaron puesta en su presentación de estreno a la imprevisible Australia. Sempiternos candidatos a la corona en cuanta Copa del Mundo participan, los teutones desplegaron un fútbol avasallante. Así sepultaron las dudas provocadas por la ausencia de un conductor de la talla de Michael Ballack, el jugador insignia de una generación a la que el entrenador Joaquim Löw mezcló con varios jóvenes de una más que interesante camada que viene de ganar el Europeo Sub-21 de 2010. Probablemente, los socceroos no sean la medida justa para calibrar la capacidad real de Alemania. Ayer, el tricampeón fue convincente y comenzó a presentar sus credenciales.